La oratoria, como la cerveza, hay que aprender a disfrutarla poco a poco. Al principio es algo inédito y la falta de experiencia nos hace pasar situaciones amargas. Pero, a base de insistir, aprenderemos a hacerlo y disfrutarlo. En el siguiente capítulo hablamos de la analogía entre la birra y la oratoria para que poco a poco deje de ser un trago amargo.